Rabino Joshua Kullock: «Las redes sociales y las videoconferencias son muy importantes pero no pueden ir en detrimento de los encuentros cara a cara»

21/Sep/2011

CCIU, Martín Kalenberg

Rabino Joshua Kullock: «Las redes sociales y las videoconferencias son muy importantes pero no pueden ir en detrimento de los encuentros cara a cara»

Con el surgimiento de Internet empezaron a
popularizarse los sitios web sobre judaísmo llegando a ser cientos de miles en
la actualidad. En esta segunda década del siglo XXI las redes sociales y otros
recursos web cobraron mayor importancia e incluso se convirtieron en prioritarios
para muchas personas, comunidades, sociedades, países. La Comunidad Hebrea
de Guadalajara (CHG), una de las dos instituciones judías en la capital de
Jalisco (México), maneja las herramientas online como cualquier organización
del primer mundo: blog, podcast (grabaciones en audio para escuchar online descargar), así como la cuenta de
Twitter y de Facebook de quien encabeza esta revolución tecnológica: el rabino argentino
Joshua Kullock, de 31 años de edad, quien dirige espiritualmente a la comunidad
desde setiembre de 2006 y es director ejecutivo de  la Unión Judía de Comunidades de Latinoamérica y el
Caribe desde octubre de 2008.

A continuación un resumen del diálogo mantenido
sobre Internet y virtualidad entre el rabino y el portal web del CCIU:

– ¿Cuándo comenzó a introducirse en el mundo de Internet?

– Durante mi
adolescencia, sobre todo para navegar y chatear. Luego, a los 20 años viaje a la Universidad de Haifa a
estudiar y el contacto con la familia a través de internet fue fundamental.

– ¿Existe un judaísmo online?

– Me parece que
el mundo de internet es una herramienta, no necesariamente un fin en sí mismo.
En consecuencia, no sé si hablaría de un judaísmo online, pero si doy cuenta de
las múltiples posibilidades que internet genera para el aprendizaje, la
conexión interpersonal y las posibilidades de ir construyendo un judaísmo
«a la medida» del usuario.

– ¿Cómo se puede acercar un judío a su tradición
milenaria a través de Internet y las nuevas tecnologías?

– Como mencionaba
anteriormente, internet habilita una plataforma llena de recursos que pueden
ser utilizados para profundizar en aquellas áreas que llamen la atención de los
usuarios. En este sentido, es fundamental que las organizaciones y
profesionales judíos puedan hacer uso de este espacio de manera creativa
intentando acercarse a personas con diferentes inquietudes.

– ¿Cuáles de esas tecnologías utiliza y cómo lo
hace en el marco de tu trabajo comunitario?

– Tanto en CHG
como en la UJCL
hemos probado con distintas tecnologías. En la CHG tenemos un podcast (chg.podbean.com) en
donde subimos clases de ética judía que dictamos semanalmente y algunas charlas
y conferencias especiales.

También
transmitimos en vivo y en directo clases para adultos que organizamos cada
quince días, las cuales además se pueden
ver grabadas en cualquier momento. Hemos aprovechado las plataformas de
Youtube y Flickr para subir videos y fotos de actividades, y también contamos
con un blog que funciona como el
espacio que centraliza todo lo que hacemos y que además es nuestro boletín
semanal.En la UJCL
también hemos aprovechado la tecnología de otras maneras: hemos hecho hincapié
en clases virtuales, trabajado de manera colegiada entre los rabinos de la
región para turnarnos en la escritura de Parashat
haShavua (comentario semanal bíblico), y nos hemos ayudado con Skype y
tecnologías similares para acercarnos entre comunidades que están distantes en
kilómetros pero cercanas en el trabajo común. En este sentido, también usamos
las plataformas de Twitter o Facebook
para publicitar nuestros eventos tanto educativos como sociales.

– Usted publica sus clases en Internet en el formato
podcast. ¿Cuál es la respuesta de su congregación y otros seguidores respecto a
esta iniciativa?

– Por lo general
suele haber muchos más usuarios que utilizan el sistema de podcasts o las clases online
de los que nos dan su comentarios sobre ello. Nuestro blog ha superado hace
tiempo las 50.000 entradas únicas, lo cual da cuenta de que Internet puede ser
usada para conectar a gente que sin vivir en la misma ciudad comparte aun así
las ganas de estudiar y de aprender.

 – Según
explicaba el pensador judeoalemán Martin Buber, el movimiento jasídico nos
enseñó que también se puede llegar a Dios a través de los actos mundanos
cotidianos. ¿Cómo se llega a Dios a través de Internet?

– A D´s se llega
en primer lugar a partir de nuestra intención de buscarlo, y luego de
reconocerlo en los milagros de la vida cotidiana. En este sentido, yo no sé si
haría una distinción entre Internet y el resto del mundo. Creo que Internet
puede ayudarnos a desarrollar la empatía, a conectarnos con lo que ocurre en el
mundo, a dar cuenta de las injusticias que se suceden, y principalmente a
comprometernos. Uno de los efectos positivos de la globalización, y
especialmente de Internet, es que ya nadie puede alegar que desconocía lo que
sucede en tal o cual lugar. Las redes sociales y los medios de comunicación nos
permiten enterarnos en directo de lo que acontece en nuestro mundo. De esta
manera la red puede ser nuevamente una herramienta que nos posibilite no sólo
dar cuenta de lo que sucede, sino también comprometernos para restaurar los
equilibrios perdidos. En ese compromiso, en ese negarnos a desentendernos, creo
que podemos encontrar a D´s. Pero desde ya, siendo Internet una herramienta,
uno puede usarla para construir o para destruir, para comprometerse con el
mundo o para evadirse de él. La responsabilidad no recae en la herramienta,
sino en el uso que cada uno de nosotros le da.

 – El mundo
real y virtual son dos sistemas que se están desarrollando permanentemente y
muchas veces se entremezclan. ¿Cuál es la diferencia entre una congregación
virtual y otra real? ¿Vamos camino a comunidades y sinagogas virtuales? 

– Creo que no. O
al menos espero que no. El sostenimiento de redes de conexión y contacto a
través de Internet es sumamente importante. Como ocurre con la UJCL, sin internet nos sería
muy difícil sostener el vínculo entre comunidades que están lejos una de otra.
Internet nos ofrece la plataforma para sostener la red, para darle entidad y
continuidad en el tiempo. Pero mientras esa red se sostiene virtualmente, no
dejamos de planificar encuentros cara a cara. En este contexto es interesante
ver como plataformas como Facebook ayudan a mantener el vínculo entre quienes
asisten a nuestros majanot (campamentos
juveniles), como posibilita el sostenimiento de las amistades forjadas cara a
cara, y como ayuda a que los niños quieran volver a verse todos los años.

 –   El patriarca bíblico Jacob llamó
«Peniel» al lugar donde se enfrentó al ángel celestial, ya que se
enfrentó a él cara a cara (“peni” hace referencia a “panim”, cara). ¿Cuál es la
importancia actual de encontrarse cara a cara con el prójimo? ¿Se puede hacer a
través de las redes sociales, por ejemplo a través de una videoconferencia?

– Nada reemplaza
el encuentro con el otro en el mismo espacio geográfico. No voy a decir que ese
encuentro es real mientras que el otro no lo es. Lo virtual – como decía
anteriormente – ayuda a sostener el vínculo, pero la relación interpersonal se
fortalece en el encuentro físico, en compartir tiempo y espacio. Las redes sociales
y las videoconferencias son muy importantes, pero no pueden ir en detrimento de
encuentros cara a cara. Creo que ambos canales deben complementarse, a fin de
poder extraer las mayores ventajas de cada uno.

 – Estamos
en Elul, último mes del año del calendario hebreo, un tiempo de reflexión para
el pueblo judío. Uno de los pilares del judaísmo es la ayuda al prójimo y los
actos de extrema bondad (guemilut jasadim). ¿Cómo se los puede llevar a cabo a
través de Internet más allá de una donación material? ¿Se puede cumplir con
este precepto y apoyar espiritualmente y emocionalmente a través de la red?

– Internet como
herramienta tiene el potencial de ayudarnos a desarrollar nuestra empatía. Nos
puede recordar – como sostenía Elie Wiesel – que el peor pecado de la humanidad
es desentenderse del dolor del prójimo y de aquellos que menos tienen y más
necesitan. En este sentido, el navegar por internet nos puede llamar a la
acción y a la realización de actos de bondad pero somos nosotros los que en
última instancia decidimos obrar de una forma u otra. Se puede utilizar las
redes sociales o las páginas web para hacer donaciones, para acercarse a la
gente o para comprometerse con determinadas causas. Pero como dice en Pirkei
Avot, «ha-reshut netuna…”, la
decisión está en nuestras manos.